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La historia de Puerto Rico es una historia de ciudadanos americanos olvidados.

Como Detroit, Puerto Rico es la historia de una comunidad que ha dado mucho a los Estados Unidos, pero que ha sido olvidada por el resto del país, ya que perdió los recursos para sostener a sus familias. Los 3,5 millones de personas en la isla - un territorio de los Estados Unidos - sufren bajo una crisis financiera más profunda y más larga que en cualquier estado en los EE.UU. Durante décadas, corporaciones pudieron beneficiarse de exenciones fiscales que dejaron poco para invertir. Los "fondos del buitre" siguieron, aprovechándose de la isla y adquiriendo millones en préstamos sobre las espaldas de los servicios de las familias trabajadoras puertorriqueñas.

Los ciudadanos americanos están obligados dejar atrás a sus familias y su hogar.

La crisis financiera ha sido devastadora para muchas familias en Puerto Rico. Debido a las políticas creadas para beneficiar a los grandes bancos e inversionistas, Puerto Rico se ha visto obligado a recortar severamente los servicios públicos, incluyendo el cierre de escuelas, el despido de maestros y otros trabajadores del sector público, y el recorte de presupuesto a los hospitales. Un número récord de familias trabajadoras, jóvenes estudiantes y profesionales han tenido que a abandonar la isla, buscando la estabilidad y un futuro mejor. En los últimos años, muchos se han establecido en la Florida; la población puertorriqueña del estado ha incrementado tanto que ha pasado la marca de un millón y será la más grande fuera de la isla.

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Los enemigos corporativos están apostando en contra familias.

Recuerde cuando Wall Street y los grandes bancos se aprovecharon de los propietarios, provocó la peor recesión en la historia de Estados Unidos, y miles perdieron sus hogares? Estos enemigos corporativos estaban apostando en contra familias y sus vidas. Los puertorriqueños comparten la misma experiencia. La economía de la isla se derrumbó gracias a los grandes bancos que agravaron la deuda de Puerto Rico. Para pagar a sus acreedores, Puerto Rico ha recurrido a medidas extremas, como demorar los reembolsos de impuestos a sus ciudadanos y hacer recortes masivos a la educación, la atención médica y los servicios sociales. No es de extrañar que el pueblo de Puerto Rico, especialmente sus comunidades más vulnerables, han sufrido las consecuencias y asumido la carga.

El público americano necesita alzar la voz y el Congreso tiene que cumplir.

Hasta la fecha, las propuestas para solucionar la crisis económica de Puerto Rico han incluido recortes devastadores de los servicios públicos que ponen en peligro la vida de las personas y estafan el futuro de las familias, igual como las medidas que han reducido los derechos de trabajadores. En todo Estados Unidos, las ciudades se enfrentan a decisiones sobre el aumento de los costos de atención de salud y pensiones para los trabajadores públicos que han sacrificado salarios más altos por la promesa de una jubilación segura. ¿Cumplirán sus compromisos o darán la espalda a los servidores públicos y a sus comunidades? Depende de todos nosotros tomar una posición.

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